Mientras pedimos a Dios, Padre Misericordioso, por venir a nacer entre nosotros, que
estos días, sean para agradecer por cumplir lo que habías prometido
desde antiguo. Damos gracias por venir a quedarte con nosotros, gracias por mostrarnos
tu providencia. Permite, en tu presencia, descubrir el camino de la paz y
vivir sin temor, en santidad y justicia en tu presencia.
Renovarnos nuestra VOCACIÓN DE MAESTROS
“Un gran maestro tiene
poca historia exterior para contar, su vida influencia otras vidas. Estos
personajes son los pilares de la estructura íntima de las instituciones, son
más importantes que sus piedras o sus vigas y continuarán siendo una llama viva
y una fuerza reveladora en nuestras vidas”
Con cariño fraternal:
Mario Cañasto y Familia
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